Energía: Aquí y ahora


Por: José González Roa

Las conexiones entre la industria y la economía definen los planes de desarrollo de empresas, países y regiones. Si sumamos a la sociedad con sus consabidas complejidades, como la pobreza y la contaminación a esta ecuación, se llega en el mejor de los casos a la proyección de mecanismos de políticas públicas orientadas desde los intereses del exterior, la cual podría o no implementarse en el corto plazo.

Recordemos con la siguiente pregunta qué pasó con el tema energético en nuestro país en los años noventas ¿Por qué el Salinismo no incluyó en los tratados de libre comercio al sector energético? En tanto que se ofreció una especie de reforma energética que concluyó con reformas y adiciones que dieron certeza jurídica a varias actividades tecnológicas y económicas dentro de la Ley de Servicio Público de Energía Eléctrica, la cual fue promulgada a mediados de los años setenta.

Así entonces, desde el año 94, pasaron veintidós años para concretarse los temores de algunos y las esperanzas de otros; la aparición de una reforma tan novedosa y ambiciosa que abriría la puerta del sector a nuevos actores del medio local e internacional. Asimismo, debemos recordar cómo llegamos hasta aquí y valga la famosa expresión: “Haiga sido como haiga sido” llegamos a este nuevo escenario en el que estamos en ruta de aprendizaje.

Estimado lector, hagamos el ejercicio de quitarnos los anteojos del prejuicio para observar la nueva realidad energética del país ya sea como consumidor o como actor con un papel principal o secundario.

Las transformaciones del país, con sus costos asociados a lo que en un principio llamé la ecuación, suelen ser dolorosas para quienes han estado menos preparados para el cambio, de aquí surge una máxima del aprendizaje que nos invita al cambio y la adaptación.

Ya han pasado casi 500 años de nuestra historia como nación y cada uno de ellos ha traído consigo cambios y sin duda, nos ha dejado aprendizajes que no deberían quedarse en el olvido.

La historia de esta década apenas se escribe, además, escucho con cierta reserva a los que decían que la transformación del sector no podía esperar más, pues, se precisaba el avance neoliberal en el que el resto del mundo se había embarcado, desde la época de Thatcher y Reagan. Incluso, algunos decían que nos habíamos rezagado, pero no mucho tiempo después, cambió el paradigma de las grandes economías las cuales están volviendo al proteccionismo interno, mientras que nuestro sector se ha abierto al comercio, y dadas las circunstancias tendrá que mantenerse en avance y muy importante a la innovación tecnológica, que a diferencia de años pasados no puede quedar como opción, es decir, que cuando estuvo en manos del estado debió desarrollarse tecnológicamente mucho más de lo que fue, tal como otras economías del mundo con economías estatizadas, conservaron y manejaron sus recursos naturales y energéticos.

Por el momento, estamos sumergidos en el aprendizaje de utilizar las herramientas del nuevo entorno energético y quizás perdemos de vista el futuro cercano y de largo plazo; inquieto a usted apreciable lector a sumarse al debate y análisis de la situación, estar cada día consciente partiendo de la búsqueda de información veraz que nos alleguemos.

Por último, cito una frase del premio Nobel de economía Paul Krugman de su libro End this depresión now “Por desgracia no estamos usando el conocimiento que tenemos porque, por una serie diversas de razones, demasiadas personas de entre ellas las que más pesan -políticos, funcionarios públicos de primer orden y la clase más general de autores y comentaristas que definen el saber convencional- han elegido olvidar las lecciones de la historia y las conclusiones de varias generaciones

Energía: Aquí y ahora

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