De la Convención de 1992 a la emisión del CEL en México

Por:José González Roa

En este inicio de año 2018, entran en vigor la emisión de títulos llamados Certificados de Energías Limpias que forman parte de la Reforma Energética en la que el sector complementa los compromisos adquiridos.

Es de tal interés, estudiar el antes y ahora de las políticas ambientales que desde al año 1992 en la Convención Marco de Las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, donde los estados miembros analizaron la conveniencia de revisar la situación que privaba en aquel entonces y emitieron medidas para reducir el impacto de los gases de efecto invernadero , los cuales, han provocado el calentamiento global con miras a atender el clima mundial para las generaciones presentes y futuras.

Destaca un reconocimiento de la convención en la aplicación de diversas medidas para hacer frente al cambio climático, las cuales se justifican económicamente por si mismas y pueden ayudar a resolver otros problemas ambientales, todo esto sin trastocar otro reconocimiento de la convención en la que los estados miembros tienen derecho a explotar sus recursos naturales.

Los países en desarrollo, necesitan tener acceso a los recursos necesarios para lograr un avance económico y social sostenible, y que los países con miras a desarrollarse, que avanzan hacia esa meta, necesitarán aumentar su consumo de energía, si se tienen en cuenta las posibilidades de lograr una mayor eficiencia energética y de controlar las emisiones de gases de efecto invernadero en general.

De esta forma, la manera en que la convención se organizó para cumplir con el objetivo principal — estabilizar la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera — y conseguir un nivel que logre impedir las interferencias antropogénas peligrosas, fue crear en primer lugar, la conferencia de las partes en la que hoy día todo miembro de las naciones unidas forman hacen parte de ella. Segundo, la creación de una secretaría que brinde apoyo logístico para la promoción y difusión. Tercero, la creación de subsidiarias de asesoramiento tecnológico y de ejecución que apoye directamente a los estados en desarrollo, en el asunto particular de conocimiento del problema del cambio climático y ejecución de acciones que incidan en la mitigación de los mismos.

Bajo estas consideraciones, los estados miembros se comprometieron a promover y apoyar con su cooperación la investigación científica, tecnológica; técnica y socioeconómica, la observación sistemática y el establecimiento de archivos de datos relativos al sistema climático. Esto, con el propósito de facilitar la comprensión de las causas, los efectos, la magnitud y la distribución cronológica del cambio climático, también de las consecuencias económicas y sociales de las distintas estrategias de respuesta para de reducir o eliminar los elementos de incertidumbre que aún subsisten al respecto.

Una acción importante de compromiso de los países, fue la de proveer recursos financieros para que las naciones en desarrollo pudieran cumplir con sus obligaciones relatadas en el artículo 12 de esta convención, a continuación cito dos de ellos: para la entrega de elementos de información para el análisis del problema, transferencia de tecnología para llevar a cabo las acciones de mitigación de la emisión de gases de efecto invernadero.

Tiempo después, llegó el momento del protocolo de Kioto, celebrado el día 11 de Diciembre de 1997, a prácticamente 20 años de distancia en donde los miembros de la convención y particularmente los de la conferencia de partes formada por 36 países en aquel entonces, los compromisos fueron ratificados tal como lo muestra el artículo tercero del mismo protocolo.

Las partes incluidas en el anexo I se asegurarán, individual o conjuntamente, de que sus emisiones antropógenas agregadas, expresadas en dióxido de carbono equivalente de los gases de efecto invernadero enumerados en el anexo A no excedan de las cantidades atribuidas a ellas. Estas, fueron calculadas en función de los compromisos cuantificados de limitación y reducción de las emisiones consignados para ellas en el anexo B, con miras a reducir el total de sus emisiones de esos gases a un nivel inferior en no menos de 5% al de 1990 en el período de compromiso comprendido entre el año 2008 y el 2012.

También existió el compromiso de que en año 2005, los miembros de la conferencia comprobaran los avances en materia de mitigación, así los plazos desde 1997 hasta 2012 pueden resultar algo largos aunado al nivel de cumplimiento del porcentaje de reducción.


En ése año, fue celebrada la Conferencia de Partes número 21 en la ciudad de Paris, la cual tomó singular relevancia por el compromiso de las partes en retomar los esfuerzos de la lucha contra el cambio climático. 170 de 197 países ratificaron la Convención de 1992, además de establecer el acuerdo de reducir la temperatura global del planeta en menos de dos grados Celsius durante este siglo. Además de mantener los esfuerzos para reducir a 1.5 Celsius.

Asimismo, se considera que, de aumentar en dos grados centígrados la temperatura global, sería catastrófico para la vida vegetal. Los Acuerdos de esta cumbre tienen como fecha limite para la aplicación el próximo año 2021. Sin embargo, durante la última cumbre de Partes número 23 celebrada en Alemania en 2017 tuvo como logro haber esbozado los reglamentos del acuerdo de Paris.

El tema pujante de la última cumbre fue el mantener la cuota anual de 100.000 millones de dólares provenientes de los países miembros desarrollados en apoyo de los que se encuentran en desarrollo para financiación climática acordada en París.

En el marco de la lucha contra el cambio climático, México se encuentra aplicando políticas ambientales encaminadas a tal fin desde el año 2012 con la publicación por decreto de la Ley General de Cambio Climático (LGCC). Se trata de una una política de adaptación sustentada en instrumentos de diagnóstico, planificación, medición, monitoreo; reporte, verificación y evaluación para alcanzar la meta de generar electricidad limpia, lo cual ha recaído en la Ley de la Industria Eléctrica.

Luego de dar un vistazo al orbe internacional y local, entendemos mejor la importancia que tendrá a partir de este año la emisión de Certificados de Energías Limpias, (CEL), aunque la ley LGCC anteriormente citada abarca todas las áreas productivas nos centraremos tan sólo en una de ellas, la del sector eléctrico. De esta forma, la ley dentro de sus artículos transitorios indica que el 35% la generación eléctrica para 2024 provendrá de fuentes de energías limpias, y para este 2018 el compromiso de generación por medio de fuentes limpias comenzará con el 25 %.

El mecanismo ideado para incentivar las inversiones en materia de generación limpia, se da con la emisión de CEL al que tendrán acceso los participantes obligados bajo las figuras jurídicas establecidas en la Ley de la Industria eléctrica: Suministradores, usuarios calificados participantes del mercado; usuarios finales que se suministran por el abasto aislado y titulares de contratos de interconexión legados bajos sus excepciones plasmados en el documento. Estos lineamientos, establecen los criterios para el otorgamiento de CEL y los requisitos para su adquisición, queda de manifiesto que la centrales eléctricas limpias como las hidroeléctricas, la eólica y la solar puramente limpias tendrán derecho a recibir un certificado por cada MWh producido, pero también la cogeneración eficiente participan de este proceso. Su metodología de asignación tendrá un tratamiento diferente, esta tecnología tendrá derecho a recibir un CEL por cada MWh eléctrico multiplicado por el porcentaje de energía libre de combustible, es decir de la utilización de la energía térmica aprovechada. Para mayor información se aconseja leer la resolución RES/1838/2016, misma que da cuenta de diferentes casos del tipo de fuentes de generación limpia.

En consecuencia, un CEL es un título emitido por la CRE que acredita la producción de un monto determinado de energía limpia que servirá para cumplir los requisitos asociados al consumo de los centros de carga. Esto quiere decir que, los usuarios finales del consumo de energía recibirán energía eléctrica con valor agregado, debido al CEL que proviene de fuentes de generación limpia, lo cual representará un ahorro en precio de la electricidad final. Para fines informativos, CFE cerró los precios máximos en subasta de compra de largo plazo tanto de CEL como de energía, para el presente año en $ 444 por certificado mientras que el valor máximo de la energía será de 884 $/MWh. Los representantes de carga deberán estar atentos del precio de la energía que en paquete con el certificado terminarán por pagar a cuenta de suministro eléctrico.

En resumen, este nuevo instrumento de los certificados tiene como objetivos definidos, en primer lugar alcanzar la meta de generación del 50% de energías limpias para el año 2050, alcanzar el objetivo planteando en la cumbre de Paris de reducir la temperatura global en 1.5 C, asimismo, el objetivo económico que permitirá atraer nuevas inversiones de tecnología limpia. Lo anterior dará como resultado un desarrollo sustentable y auto soportado del sistema eléctrico nacional.

El transcurrir del presente año, dejará un aprendizaje interesante para los principales actores del medio pero también para las personas comunes y corrientes, la invitación es a estar muy atentos desde todas nuestras posiciones para aprovechar las oportunidades que la nueva política ha abierto.

También te podría gustar...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *